Cuando sabes la verdad podes elegir que hacer con ella, podes negarla o podes aceptarla.
Buscamos desesperados la verdad, esa misma verdad que nos da miedo escuchar.
La verdad libera porque uno es dueño de hacer con ella lo que quiera, incluso negarla, pero yo no niego la verdad, es como un juego de mesa, si uno no pone un tiempo de juego es aburrido, por eso la verdad es divertida, porque no dura para siempre.
Podes vivir negándola, pero lo único que vas a ganar es desperdiciar tu tiempo, tu vida.
Ya esta, ya sabes la verdad ahora no hay nada que ocultar.
La salida al peligro esta en el peligro mismo.
Ya sabemos la verdad, ahora podemos llorar, o podemos conservar la alegría.
La verdad nos interpela, nos pregunta, nos arrincona y mucha veces no hay repuesta.
La verdad a veces no da certezas, si no algo mucho mas peligroso, dudas.
La verdad asusta.
La verdad despierta, sacude y paraliza.
La verdad desnuda, incomoda.
La verdad libera y confunde.
Pero la verdad también nos da la fuerza para afrontarla con alegría.
La verdad es como el sol en la cara en una tarde de invierno, es un carnaval en la nieve.
La verdad a veces duele, pero sin lugar a dudas la verdad fue, es y será la fiesta de todos.

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